30/12/11

Buena forma de morir

Acabo de tener un sueño de esos que sólo se tiene estando 'despierto', una forma tremenda, maravillosa, de morir:

Estás sentado frente a una mesa, en el centro de una habitación vacía y a media luz, al otro lado de la mesa se encuentra sentada frente a ti otra persona, que viene a representar tu contraparte, alguien con quién se mantiene un vínculo de aprecio/respeto, pero también un pequeño y sustancial desacuerdo, lo suficientemente importante como para sentarse a discutirlo en una ocasión como esta.

Se sientan, se miran a la cara y comienzan a discutir de la manera más sincera y apasionada posible. Cada uno expone y defiende sus ideas, sin estar cerrado a cambiar de parecer, aunque ello implique reconocerse totalmente equivocado y lo hacen porque de esa forma expían sus culpas, sus frustraciones, temores y resentimientos. Poco a poco la discusión se torna más y más febril y las palabras se van agotando hasta que sólo queda silencio que decir. ¿Cuánto tiempo ha pasado? Minutos, horas tal vez… No importa, aquí no existe el tiempo.

Ambos se sienten cansados, ya no hablan, sólo se miran incesantemente a los ojos –quizá busquen su propio reflejo, quizá sea que por primera vez reparan en lo hermosos que son, no lo sé–, como si eso fuera lo único que puede mantenerlos en pie. De pronto, sin aviso ni dolor alguno, la vista se nubla y caen rendidos –como cayó El Principito– para ya no levantarse.